Brot nace de la voluntad de explorar el vínculo entre el cuerpo y la naturaleza.

Desde el diseño hasta la experiencia final, cada decisión responde a la mirada consciente de crear con calidad, respetando los procesos y poniendo el foco en los detalles.

El imaginario de la marca está arraigado en la nostalgia del pasado. Joyas hechas con tiempo y cuidado, fusionando técnicas tradicionales con diseños contemporáneos para ofrecer piezas únicas y atemporales, con la misión de mantener viva la tradición artesanal.

Cada joya se produce a mano en el taller de Barcelona, haciendo que cada pieza sea única y distinta. 

Júlia Ventura

"Mi conexión con la joyería no se dio de forma repentina, fue más bien un proceso lento y natural que surgió tras probar diferentes disciplinas. Siempre he tenido la inquietud de explorar la conexión entre el cuerpo y la naturaleza a través del arte, y en la joyería encontré, al fin, la herramienta perfecta para materializar este vínculo. 

Así fue cómo decidí estudiar arte y diseño en Barcelona para, posteriormente, trasladarme a Florencia y formarme en joyería. Allí tuve la oportunidad de trabajar con distintas técnicas tradicionales, especializándome en aquellas que me permitieran crear formas orgánicas e irregulares, reflejando esa conexión con lo biomórfico.

Es por ello que, a día de hoy, sigo trabajando la cera directamente con las manos, aprovechando sus pliegues y relieves naturales para crear piezas que surgen del cuerpo para adaptarse a él. 

Brot trata pues de representar este vínculo, explorando la conexión entre la naturaleza y el cuerpo, donde las formas no se imponen sino que surgen como un proceso natural."

El proceso

La influencia del mar y las costas escarpadas del norte Catalunya han tenido un peso muy significativo, no solo en el proceso creativo de las primeras colecciones, sino en forjar una identidad de marca basada en formas irregulares e imperfectas.

Cada colección ha sido diseñada desde esta voluntad de imperfección y conexión con el entorno, lo que se consigue gracias a la técnica de la cera perdida, que permite trabajar las piezas directamente con las manos, aprovechando sus pliegues y relieves naturales para crear joyas que surgen del cuerpo para adaptarse a él. 

El uso de materiales orgánicos es constante en cada colección. Elementos presentes en la naturaleza se incorporan al diseño y la producción de cada pieza. Desde, los pequeños cristales de mar utilizados en las joyas de Entre el Medievo y el Mediterráneo, los granates característicos de la India, presentes en Gola, o las piedras de río empleadas en Sirkel, su uso no sólo responde a un recurso estético, sino a una elección consciente de mantener la producción ligada al entorno del que surgen las piezas.